Anestesia Dental: ¿Cuál es la mejor alternativa?

Para la anestesia dental se utilizan los anestésicos locales, fármacos capaces de bloquear la transmisión y generación de los impulsos nerviosos de manera reversible. Esto, sin afectar la conciencia, a diferencia con los anestésicos generales que sí la afectan. Continúa leyendo y revisa las mejores alternativas al respecto.

A modo general, existen dos tipos diferentes de anestesia dental:

Amidas

  • Lidocaína: es el anestésico más utilizado en odontología, su efecto aparece de forma rápida y su duración de 1 a 2 horas es apropiada para muchos procedimientos.
  • Mepivacaína: es el único anestésico dental que produce vasoconstricción en vez de vasodilatación, por lo que se utiliza en pacientes en que está contraindicado el vasoconstrictor, a una concentración del 3%.
  • Bupivacaína y etidocaína: tienen una duración de 3 a 6 horas, por lo que es ampliamente utilizado en cirugías.
  • Articaína: se utiliza de forma muy poco frecuente por no ser tan conocida como las anteriores, y requiere una concentración del 4%. Puede producir efectos no deseados en el paciente.

Ésteres

  • Benzocaína: solo está en forma de ungüento para utilizarse como anestesia tópica en la submucosa oral, por ejemplo, para las molestias de la erupción dental en bebés y para calmar el dolor de las aftas orales. No atraviesa mucosa indemne, como piel sana o encías intactas.
  • Tetracaína: es una anestesia tópica para utilizar en la mucosa oral. Sirve para disminuir las molestias de una punción anestésica infiltrativa o troncular.

Contraindicaciones

Cada cartucho de anestesia contiene 5 elementos

  1. -El anestésico.
  2. -Hay algunos que incorporan un vasoconstrictor para contrarrestar el efecto vasodilatador innato del anestésico, y prolongar así su efecto.
  3. -Bisulfito de sodio, para estabilizar al eventual vasoconstrictor.
  4. -Metilparabeno, que actúa como preservante.
  5. -Agua destilada (solvente).

De todos estos compuestos, el paciente podría tener una reacción alérgica al anestésico, al metilparabeno o al bisulfito de sodio. Por eso, es vital preguntar si existen antecedentes previos o familiares de reacciones adversas hacia alguno de ellos.

Los vasoconstrictores están totalmente contraindicados para pacientes con hipertensión severa, insuficiencia cardíaca congestiva, hipertiroidismo, diabetes y bypass cardíaco, a menos que el médico tratante lo autorice. En estos casos, el odontólogo puede preparar una solución de anestésico sin vasoconstrictor. Pacientes que estén bajo el tratamiento de antidepresivos tricíclicos, beta bloqueadores inespecíficos como el propanolol, o personas con adicción a la cocaína tampoco pueden utilizar vasoconstrictor.

El pH de nuestro cuerpo debería mantenerse alrededor y del 7.0 en condiciones normales. Sin embargo, cuando existe un proceso infeccioso latente, el pH de la zona en que se encuentran las bacterias disminuye y se vuelve ácido. Los anestésicos locales no tienen efecto en un pH ácido, por eso, el odontólogo debe priorizar una técnica troncular en estos casos para anestesiar todo el nervio, pues una anestesia infiltrativa en una zona infectada no tendría efecto.

Técnicas anestésicas

  • Tópicas: se aplican directamente en la zona a tratar para disminuir su sensibilidad. Su objetivo es calmar las molestias del paciente frente en tejido mucoso y submucoso dañado, y disminuir el dolor de las punciones. Su presentación es en gel, spray o pomada.
  • Infiltrativas: se punciona la zona a tratar para anestesiar sus ramas nerviosas terminales. Se utiliza para procedimientos simples, como colocación de clamps, destartraje o restauraciones.
  • Tronculares: la punción se realiza en el origen del nervio, para así anestesiar todas sus ramas. Se utiliza para procedimientos en que se requiere una amplia anestesia, como extracciones de terceros molares.

Además de todas las consideraciones mencionadas anteriormente en cuanto a anestesia dental, existe una dosis que el odontólogo debe respetar para no causar efectos secundarios en el paciente, y va desde los 1,3 mg/kg hasta los 7,0 mg/kg, dependiendo del fármaco.

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